Un grupo de congresistas demócratas, que incluye a Alexandria Ocasio-Cortez (representante por Nueva York) y a un enviado de la oficina de Bernie Sanders (senador por Vermont y excandidato a las primarias presidenciales), visitará este mes Latinoamérica para estudiar el modo de mejorar las relaciones de Estados Unidos con el continente. La gira, prevista del 14 al 21 de agosto, incluye, según ha podido saber EL PAÍS, tres países: Brasil, Chile y Colombia. Los tres forman un triángulo de la nueva oleada de la izquierda que ha vuelto recientemente a tomar los mandos de algunas de las potencias de la región.

En la agenda, cuyo contenido aún no es público, se esperan encuentros con los presidentes Lula da Silva, Gabriel Boric y Gustavo Petro, así como con representantes parlamentarios y organizaciones de la sociedad civil, que trabajan, según explica la delegación en un comunicado conjunto, “en la primera línea de las transiciones ecológicas, las transformaciones democráticas y las negociaciones de paz de los países”. El objetivo es “avanzar en una relación entre Estados Unidos y América Latina basada en el respeto mutuo, la comprensión y el compromiso con la cooperación”.

A Ocasio-Cortez, referente del ala más progresista del Partido Demócrata, y a Misty Rebik, jefe de gabinete de Sanders (enviado en nombre del veterano senador, de 81 años), les acompañarán cuatro congresistas: Joaquin Castro y Greg Casar (ambos de Texas), Nydia Velázquez (Nueva York) y Maxwell Frost, latino de Florida, y, a sus 26 años, el más joven de la Cámara de Representantes. Castro, estadounidense de origen mexicano, es miembro del Subcomité del Hemisferio Occidental, que pertenece a la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Recientemente lideró el envío de una carta al secretario de Estado, Antony Blinken, para presionar a la presidenta de Perú, Dina Boluarte, por las violaciones de derechos humanos en su país. Casar, que se halla en su primer mandato, participa en el Caucus Progresista, mientras que Velázquez se convirtió en 1993 en la primera mujer puertorriqueña en el Congreso.

“Estados Unidos comparte desafíos críticos con nuestros amigos en América Latina, pero con demasiada frecuencia hemos priorizado los intereses corporativos o la competencia entre grandes potencias en nuestro compromiso histórico con la región”, considera Sanders. “Espero que esta delegación ayude a presentar una nueva cara al hemisferio, una basada en el compromiso por el bien de las personas y el planeta”.

Maxwell Frost, el pasado noviembre en su elección como congresista. Stephen M. Dowell (AP)

El medio ambiente es una de las tres prioridades —junto a “la paz y la democracia”— en la agenda del viaje, patrocinado por el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR son sus siglas en inglés), laboratorio de análisis con sede en Washington. Estados Unidos es el país más contaminante del continente americano. Brasil, primera escala, acogerá en noviembre de 2025 la cumbre del clima COP30 en la ciudad amazónica de Belém.

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A la delegación demócrata le preocupa que la selva se esté acercando a un “punto de inflexión después del cual se degradaría en una sabana”. Les interesan los contactos con “los pueblos indígenas que protegen sus tierras ancestrales hasta los ministerios de Medio Ambiente que promueven acuerdos sobre extracción de recursos, pasando por los de Economía, que desarrollan proyectos de mitigación climática”, subrayan en el comunicado conjunto.

Defensa de la democracia

La defensa de la democracia es otro de los ideales que guía el viaje. Para el grupo de congresistas, las insurrecciones “gemelas” del Capitolio, el 6 de enero de 2021, y de Brasilia (del 8 de enero pasado) “dejaron en claro que el destino de la democracia en los Estados Unidos está estrechamente ligado al de sus vecinos del sur. “[Nuestras] democracias”, consideran, “no solo comparten el desafío de defender sus instituciones de la violencia política, la desinformación y otras formas de intervención antidemocrática; también comparten el desafío de restaurar la confianza en la capacidad de esas instituciones para satisfacer las necesidades fundamentales de los ciudadanos”.

Ocasio-Cortez destaca otro objetivo del viaje: ahondar en cómo “enfrentar la desinformación y las amenazas violentas a nuestras democracias”. “Ya es hora de que se realinee la relación de Estados Unidos con América Latina”, considera la carismática congresista. “Estados Unidos necesita reconocer públicamente los daños que ha cometido a través de políticas intervencionistas y extractivas, y trazar un nuevo rumbo basado en la confianza y el respeto mutuo”.

La tercera prioridad —como enviados del país con el ejército más poderoso del continente, que en el pasado ha agravado algunos de esos procesos violentos— se enfoca en los procesos de paz abiertos en la región, para, según el comunicado conjunto, “aprender sobre la búsqueda de una paz duradera, desde los esfuerzos públicos para mantener la memoria de los muertos y desaparecidos, hasta las negociaciones multilaterales para la desmovilización de los grupos armados”.

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