El candidato presidencial republicano y gobernador de Florida, Ron DeSantis, mira a un grupo de partidarios del expresidente Donald Trump durante un mítin en Iowa este fin de semanaJOSEPH CRESS/USA TODAY NETWORK (via REUTERS)

El gobernador de Florida y aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos, Ron DeSantis, ha dado un giro significativo a su estrategia de campaña. Por primera vez ha declarado de plano y sin ambigüedades que su principal rival en las primarias, Donald Trump, fue derrotado las elecciones de 2020. “Por supuesto que perdió”, declaraba en una entrevista concedida a la cadena de televisión NBC y emitida este lunes. “Joe Biden [demócrata] es el presidente”.

Durante meses, los candidatos republicanos a la Casa Blanca han evitado casi de modo unánime criticar a Trump o rechazar de manera tajante las teorías conspirativas del expresidente, según las cuales él fue el ganador real de las elecciones de 2020. Todos ellos se enfrentan a un dilema: si no se desmarcan del antiguo mandatario, no presentan un perfil propio ni dejan claro por qué un votante tendría que optar por ellos y no por el magnate. Y si le llevan la contraria, se arriesgan a enfrentarse a los acérrimos simpatizantes del exjefe de Estado, un bloque enorme dentro del partido.

Pero los meses transcurren, las primarias se acercan y Trump continúa desafiando la lógica. Ya ha sido imputado tres veces: en Nueva York por un caso de falsificación contable; en Miami, por tenencia ilícita de material clasificado, un delito contemplado en la ley de espionaje; en Washington, por tratar de alterar los resultados de las elecciones de 2020. Solo uno de esos casos hubiera supuesto la caída en desgracia de cualquier otro político. En cambio, el expresidente continúa insumergible pese a chocar con tantos icebergs legales. Cada comparecencia judicial le hace subir en las encuestas. “Me hace falta una imputación más para ganar las elecciones”, presumía ufano la semana pasada después de que el fiscal especial Jack Smith presentara cargos contra él por el gran bulo electoral de 2020 y el subsiguiente asalto de sus partidarios al Capitolio el 6 de enero de 2021.

Según los sondeos, Trump se encuentra a años luz de DeSantis, su rival más inmediato. La media de las principales encuestas, según la página web RealClearPolitics, le otorga una intención de voto entre los republicanos del 53,7%. El gobernador de Florida, en cambio, recibe solo un 15,7%. Ningún otro aspirante, sea el exvicepresidente Michael Pence o la exembajadora ante la ONU Nikki Halley, llega al 10%.

Las declaraciones de DeSantis a la NBC apuntan a un cambio en su estrategia, en un intento de recortar distancias en las encuestas. Durante años esquivó contestar directamente a la pregunta de si consideraba que había habido fraude electoral en 2020; en los comicios de medio mandato el año pasado hizo campaña por candidatos que respaldaban explícitamente el bulo. Ahora quiere acentuar uno de los argumentos que ha venido utilizando: que con Trump, los republicanos pierden elecciones una y otra vez.

Un día después de que el expresidente regresara a los juzgados el jueves, esta vez en Washington para declararse “no culpable” de cuatro cargos relacionados con los intentos de alterar los resultados de 2020, DeSantis declaraba que “no han resultado demostrados” los bulos propalados por su rival, según los cuales el expresidente fue el verdadero ganador de las elecciones.

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Pero en sus intervenciones públicas el gobernador procura no contraponerse totalmente con el hombre que aún mantiene una inmensa influencia sobre su partido. Rechaza criticar a Trump o pronunciarse sobre sus problemas legales. Como buena parte de los republicanos insiste en que el sistema judicial está “politizado”. Y considera que hubo “problemas” en los comicios de hace tres años.

En su entrevista para la NBC, grabada el domingo, enumeraba entre otros la grandes facilidades para votar por correo -una de las quejas habituales de Trump, que desde meses antes de los comicios aseguraba que el sistema facilitaría el tongo-, leyes estatales que autorizaban que terceras personas pudieran recoger y depositar la papeleta de otros, o la escasa cobertura que se dio a supuestas irregularidades de Hunter Biden, el hijo del actual mandatario.

“Creo que la gente en los medios y otros sitios quieren comportarse como si hubieran sido las elecciones perfectas… yo no pienso que fueron unas elecciones bien gestionadas”, ha apuntado DeSantis en la entrevista. “Pero también creo que los republicanos no plantaron cara. Hay que plantar cara cuando esas cosas pasan”.

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